¡Estrenamos!

Sí, ¡estrenamos! Un espectador accidental o Las ocho de la tarde logró salir a escena, y lo hizo de la mejor manera posible. Nunca nos imaginamos un estreno tan mágico. Probablemente lo mejor que hemos vivido sobre un escenario. Gracias a todas las personas que lo habéis hecho posible y a quienes nos acompañasteis ese día. Como dice Ana en escena, «Hay algo que solo se recibe de los cuerpos que están cerca, de los cuerpos que viven un mismo momento». ¡Que viva el teatro!

Este estreno ha sido posible gracias a un maravilloso equipo artístico, y al Centro Cultural de Becerril de la Sierra que nos acogió con amor durante dos semanas para que pudiéramos ultimar todos los detalles técnicos de un montaje en el que hemos puesto todo nuestro cariño por un teatro que creemos necesario. Un teatro que siempre nos acompañará porque responde a un impulso humano, el de compartir sonrisas y lágrimas, el de compartir la vida.

«No hay nada más decididamente escénico que un balcón asomado sobre un patio de butacas. Desde este punto de partida, Jorge Jimeno nos interpela del modo más brillante e incómodo para plantear la cuestión, a mi juicio, decisiva: la de qué hacer con nuestros cuerpos allí donde ya sólo pueden ser o superfluos o amenazadores»Santiago Alba Rico